Carmela me ha abordado esta mañana en el anden de Paseo de Gracia. Tenía aspecto de Jose María y ha intentado venderme unos pañuelos. Le he dicho que no, que ya tenía, y esperaba que aquí acabara todo. Pero no - andaaaaaaaaa, venga, que te cuesta, unos pañuelitos, que lo hago por ganarme la vida-, yo negaba con la cabeza - pues anda, cómprame una pasta, si no es por el dinero, es porque tengo que vivir, sabes?- me dice mientras señala la tienda de bocadillos a nuestra espalda. No puedo parar de negar con la cabeza como uno de esos perritos que algunos colocan en los coches. Carmela (Jose Maria), que ve que así no llegamos a nada, mete su mano en la bolsa de deportes que lleva colgada del hombro y me da un papel. Es un ticket de supermercado y en el reverso, escrito a boli se lee:
CARMELA - transexual
(bisexual)
Llámame! telf. xxx xx xx xx
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Confundida, la miro. Carmela (Jose Maria) ve que no comprendo - Me llamo Jose Maria, eso dice en mi carnet, pero soy mujer, nací niño, naci Jose Maria, pero soy mujer- sigo sin comprender - te vas a venir al día del Orgullo Gay?- me pregunta- no--porqué no?-- pues porque no-- pero si es dentro de dos sábados-- ya, pero no- le devuelvo el papel-qué pasa, es que desprecias la amistad de un transexual?--no, no por Dios--crees que llevo sujetador porque sí?-- y me enseña la tira de un sujetador blanco de niña (talla 0). He debido volver a poner cara de pasmarote porque me dice - soy mujer, tú eres mujer? eres mujer? lo eres?-- sí, sí, sí- voy contestando- pues yo también, y tienes que entenderme--anda trae-, le digo, y vuelvo a cogerle el papel. Es entonces cuando la verborrea de Jose Maria (Carmela) se desata sin control, y empieza a contarme una historia a retales; que vende pañuelos en un tren porque tiene buen rollo con el segurata, que le deja, porque le dice que él (Jose Maria- Carmela) tiene gancho con las mujeres, que les cae bien, que les entra bien, y que el otro día conoció a una chica, muy maja ella, que estuvieron hablando, que le compró unos pañuelos y que luego le invitó a un café y un bocadillo, que hasta le dió un abrazo, y que el segurata, aprovechando la ocasión, le pidió el teléfono a la chica, que la chica no quiso dárselo y que el segurata le dijo - da igual, ya me lo dará él (Jose Maria)- y que la chica se enfadó, que creyó que todo había sido una treta- y eso no, eso no se le hace a las buenas personas- me dice Jose Maria( Carmela). Mientras yo intento hilvanar el hilo de la historia para saber a dónde quiere llegar Jose Maria (Carmela) llega mi tren -oye, lo siento, tengo que subir a este tren- me subo y desde el tren le gritó- suerte!--me llamarás?--no lo sé-- y Carmela, desde el andén, me lanza un beso.